Prevenir es mejor (y más económico) que lamentar



Constantemente pienso que si algo tengo que curar, en algo me he equivocado. Soy veterinaria y tengo una mascota en casa. He fallado en el momento en que me tengo que poner solucionar una situación que se pudo haber prevenido. Puedo fallar como médico veterinario y puedo fallar como dueña de mascota, y vos que lees esto, también. ¿Pero porqué fallamos tanto?


La medicina preventiva, como su nombre indica, es la disciplina médica que trata de evitar un abanico de situaciones negativas tanto para las mascotas como para sus dueños y por consiguiente, para la población. El objetivo de prevenir es mantener un estado máximo de salud de los animales para garantizar su bienestar y al mismo tiempo ahorrarle al dueño todos los recursos financieros, de tiempo y preocupación posibles. Prevenir puede salvar vidas. Prevenir alarga en años y calidad la vida del animal. Prevenir es más barato que curar. Nos da paz mental. La medicina preventiva incluso va más allá de nuestro alrededor inmediato, es un tema de salud pública y por lo tanto tomar medidas preventivas es UN DEBER SOCIAL.


Si la medicina preventiva es la mejor opción de salud que podemos tomar, entonces ¿porqué nos cuesta decidirnos o somos lentos en tomar acción, incluso cuando de nuestra propia salud se trata? ¿Porqué esperamos a que nos duela una muela para ir al dentista? Porqué no acudimos al médico a hacer chequeos periódicos? Porqué nos hacemos de la vista gorda cuando vemos que nuestra mascota "tiene algo" y finalmente vamos al veterinario cuando se pone grave el asunto? La respuesta es sencilla: porque siempre tenemos una excusa.


A nuestra mente le gusta mucho jugar e inventar excusas para no tener que hacer cosas que dan pereza, que requieren de una inversión de tiempo/dinero o que generan poca satisfacción inmediata. Podemos ser muy eficientes para cumplir con todo lo que es urgente, pero nos agarra tarde para hacer aquello que no parece ser importante. Saltamos buenísimos a ponerle bonito a todas las actividades que nos generan algún tipo de placer, pero somos pésimos con las tareas que parecen no retribuirnos de forma instantánea. Entonces, hasta inconscientemente, ponemos excusas. La razón de excusarlo todo es en realidad, una equivocación a la hora de acomodar las cosas en orden de importancia.


La cantidad de excusas es casi infinita: "la presa, la lluvia, es complicado llevarlo al veterinario, no hay suficiente dinero/tiempo, se me olvidó, no sabía, eso no me toca a mí, para qué molestarse si todo está bien, hay animales que viven toda una buena vida sin hacerles mayor cosa, mejor hacer algo cuando de verdad se necesite, eso se arregla solo, eso no es nada, la naturaleza es sabia, esperemos a ver qué pasa... de algo se tiene que morir de todas formas!". Aquí el problema no es ese chorro de excusas que ponemos, el verdadero problema responde a un grave error a la hora de priorizar: al perder el sentido de la urgencia, bajamos el rango en la lista de prioridades. No sabemos, o nos hacemos los tontos, que la salud y su mejor aliada, la medicina preventiva, deberían estar en el tope de esa lista. Lamentablemente a veces nos damos cuenta de esto cuando ya es muy tarde y algo feo pasa.


En fin, bien nos advierte el dicho que "En guerra avisada no muere soldado", es por esto que cada vez que me encuentro en la situación de tener que curar un animalito enfermo, me auto-torturo con el pensamiento de que en alguna forma fallamos (el dueño, yo o ambos). Pero ese pensamiento no es el fin, ya que lo mejor de los errores es lo que aprendemos de ellos y llega entonces lo positivo del asunto: evolucionar, para ser mejores médicos y mejores dueños de mascota, así que sin más que decir, atención porque de aquí en adelante viene un listado de acciones muy prácticas para garantizar un plan médico preventivo para nuestros animales amados:


1. VACUNACIÓN. Según el Reglamento para la Reproducción y Tenencia Responsable de Animales de Compañía del SENASA basado en la Constitución Política y varias leyes incluyendo la Ley de Bienestar de los Animales 7451 cito parte del capítulo dos:

"Artículo 6º—Los propietarios o encargados son responsables de mantener actualizados los protocolos de Medicina Preventiva, que como mínimo abarcarán en el caso de los caninos: a) inmunoprofilaxis en rabia, moquillo, parvovirus, hepatitis y leptospirosis y b) control parasitario en endoparasitosis y ectoparasitosis. Los propietarios o encargados deberán demostrar el cumplimiento de los esquemas de medicina preventiva ante el Ministerio, a través de las certificaciones profesionales respectivas."


Esto significa que por ley, tenemos la obligación de vacunar nuestros animales de compañía y poder probarlo ante el gobierno. Yo digo que hay que hacerlo más que por obligación legal, por amor. Las enfermedades que prevenimos con vacunar son espantosas: la rabia por ejemplo, es una enfermedad mortal zoonótica, es decir, que afecta también a los humanos, el virus lo transmite la mordedura de un animal infectado y se manifiesta con cambios del comportamiento como agresividad, timidez o salivación. El parvovirus es más común en cachorros indefensos que presentan diarrea con sangre, fiebre y deshidratación, la mayoría de cachorros no tratados muere y con tratamiento la mortalidad es alta, el animalito sufre mucho y la cuenta del veterinario es elevada. El moquillo o distemper es mortal y altamente contagioso, comienza con fiebre, resfrío, tos, vómito y avanza hasta afectar el sistema neurológico. La hepatitis es un virus que daña el hígado y otros órganos, cuyos síntomas son fiebre, diarrea y problemas respiratorios. La leptospira es un tipo de bacteria que causa daños permanente orgánico, principalmente en los riñones, se trasmite a través de orina de animales infectados como las ratas y al igual que la rabia, es zoonosis.


Una vacuna múltiple al año, protege a los perros de estas enfermedades. Para gatos es una vacuna triple contra calicivirus, rinotraqueítis, panleucopenia y otra contra la leucemia felina, principales virus que afectan el sistema respiratorio y el sistema inmune. Todos los animales deben ser vacunados contra la rabia. Cuando vacunamos correctamente, se deben reforzar ciertas vacunas la primera vez y luego cada año a lo largo de la vida del animal, para ayudarle al sistema inmune a crear sus propias defensas contra las enfermedades. La primera vacuna se le aplica a los cachorros de 6 semanas (mes y medio) de edad, en el momento justo en que la protección de la leche de la madre comienza a disminuir, luego siguen los refuerzos. Los cachorros se deben mantener en casa hasta que completen su plan de vacunación.


2. DESPARASITACIÓN. Mantener a los animales de compañía libres de parásitos externos e internos también es un tema legal y de zoonosis. Muchos de los parásitos que afectan a nuestras mascotas, también atacan a las personas, llegando a ser muy peligrosos. Los parásitos gastrointestinales como los gusanos y las taenias, que parecen pequeños granitos de arroz, son muy comunes y se disparan con las lluvias; causan vómito, diarrea y disminución de peso. Afortunadamente prevenirlos es tan sencillo como administrar un buen desparasitante de amplio espectro oral o inyectado al menos cada tres meses y a partir de los 15 días de edad en cachorros. También hay otros parásitos internos como el parásito del corazón que se transmite por la picadura de un mosquito, invade el corazón y arterias pulmonares pudiendo ser mortal. La spirocercosis es una enfermedad producida por un gusano que transmiten algunos abejones de mayo u otros animales causando problemas digestivos, respiratorios y circulatorios. Combatir estos parásitos requiere de un producto más específico. Los parásitos externos, como las pulgas, garrapatas y ácaros también son de cuidado, un perro pulgoso probablemente no se vaya a morir de eso, pero las pulgas en sí son molestas, pican, algunos animales desarrollan alergia, causan anemia al ingerir su sangre y transmiten taenias (pequeños granitos de arroz) cuando el animal por rascarse con la boca o lamerse ingiere una pulga infectada. Las garrapatas proliferan en climas calientes y transmiten una enfermedad mortal llamada erliquiosis, la Ehrlichia sp. es un parásito sanguíneo que no tiene cura y causa inflamación interna, hemorragias, depresión y muerte. Los ácaros causan diversos tipos de sarnas en la piel y oídos de los animales, generando mucho estrés por picazón, mal olor, caída del pelo y engrosamiento de la piel. Para mantener estos insectos a raya es necesario proteger el animal y fumigar el ambiente.


3. LIMPIEZA DENTAL. Cuando un perro o un gato tiene los dientes sucios, la principal queja del dueño es el mal aliento. No se imaginan que el verdadero problema de la placa bacteriana y el sarro es una infección llamada Enfermedad Periodontal, puede acarrear consecuencias graves y se desarrolla así: la boca es el paraíso de las bacterias por ser un medio húmedo, caliente y rico en nutrientes. Las bacterias se adhieren todos los días a las paredes dentales formando placa, es normal, y la única manera de deshacerse de ella es limpiando los dientes a diario. Si esto no sucede, las bacterias comienzan a colonizar llegando a formar verdaderos ecosistemas bacterianos en los dientes conocidos como sarro dental. Más de 300 especies de bacterias comienzan a meterse en la línea y por debajo de la línea de la encía causando infección. Con el paso del tiempo, la infección inflama severamente la encía, se pierde el hueso que sostiene los dientes y hay pérdida dental. Todo este proceso le causa mucho dolor al animal, pero aún falta lo peor: las bacterias de la boca tienen acceso a vasos sanguíneos y si entran en la circulación, pueden causar peligrosos trombos o migrar a órganos importantes como corazón, pulmones, riñón, hígado, cerebro y articulaciones, causando infecciones severas y potencialmente la muerte. Sabiendo esto, se hace muy evidente que lo más lógico es evitar todo este ciclo, lavando los dientes de nuestras mascotas a diario y pagando una limpieza dental profesional por lo menos cada año.


Te estás preguntando cómo limpiar los dientes de tu mascota? El proceso debe ser siempre divertido para el animal y se facilita si los acostumbramos desde pequeños pero los viejos también aprenden. Los 3 primeros días son para que se acostumbre al sabor de la crema dental (la pasta debe ser especial para animales, libre de flúor y con rico sabor), luego se comienza a masajear dientes y encías con el dedo y una vez que el animal esté acostumbrado, se pasa al cepillo dental. La limpieza se debe realizar siempre a la misma hora en el mismo lugar y se debe complementar con una dieta adecuada, premios para salud oral y por supuesto, la limpieza profiláctica anual realizada por un veterinario.


4. CASTRACIÓN. Si no existen intenciones de reproducir a un animal, éste debe ser castrado. También está indicado castrar animales que tienen defectos genéticos incapacitantes o enfermedades transmisibles. Al castrar se previene todo tipo de situaciones adversas: se reduce el estrés de un animal que no es libre de expresar su naturaleza de aparearse, se evitan conductas indeseables como peleas y marcaje de territorio, se reducen los escapes, los atropellos en las calles, el abandono animal, la sobrepoblación y en última instancia, enfermedades del sistema reproductivo como problemas de la próstata y cáncer testicular en el macho o infección de útero y neoplasisas ováricas en la hembra. Un animal castrado puede canalizar toda la energía que consumía su sistema reproductivo, en fortalecer su propia salud; incluso pueden ponerse gorditos, por lo que de la mano a la castración, se debe cuidar el peso. Los animalitos castrados tienen vidas felices y muchas veces más largas que sus homólogos enteros.


5. EXÁMENES DE LABORATORIO. Hay mucha información que un médico no puede adivinar con sólo examinar a un animal. La única forma científica de poder valorar de manera cuantitativa la salud de nuestras mascotas, es por medio de exámenes laboratoriales. El valor preventivo y diagnóstico de tomar y estudiar muestras, una vez al año en animales sanos y con más frecuencia aún en animales viejos o enfermos, es inmenso. De forma económica y sencilla podemos medir periódicamente el estado y funcionamiento de los principales órganos del cuerpo, la presencia de infecciones en etapas tempranas, procesos inflamatorios invisibles, la cantidad de fármacos, hormonas y células presentes en la sangre, la presencia de parásitos en heces, anomalías en orina, las verdaderas causas de problemas en piel y el estado del sistema inmune. También es importante realizar exámenes de laboratorio antes de someter al paciente a cualquier proceso que requiera anestesia. Cuántas veces se han hecho exámenes preventivos en animales sanos, diagnósticos en enfermos o inclusive pre-anestésicos, encontrando en un paciente "de casualidad" una enfermedad de fondo? Ha pasado muchas veces, lo que quiere decir que no es casual... es una necesidad.


6. CONTROL DE PESO. Tanto animales flacos como obesos son sospechosos de estar enfermos en la actualidad y son más propensos a sufrir enfermedades en el futuro. La baja condición corporal nos habla de malnutrición, parasitosis o problemas metabólicos. La obesidad, como bien se ha estudiado en humanos, ocasiona enfermedad cardiovascular, problemas de movilidad, diabetes y más. Por esto es importante: 1. Determinar si nuestra mascota esta muy delgada u obesa al valorar su condición corporal. 2. Entender qué causa la mala condición corporal por medio de exámenes y 3. Procurar un peso saludable a través de ejercicio y una dieta de calidad.


7. MANEJO DEL ESTRÉS. Cuando un animal está estresado, su sistema inmune se suprime, perdiendo la capacidad de luchar contra las enfermedades, la alegría de vivir y el comportamiento normal. El estrés en animales puede ser causado por un cambio en su rutina o en su ambiente, pequeñas molestias constantes, algo nuevo, una pérdida, la falta de espacio o actividad física, ruidos, abuso y en general, limitar la normal expresión de su conducta natural. Nuestras mascotas no pueden ser entendidas desde la perspectiva de los humanos, sino que es necesario comprender su naturaleza animal, para satisfacer sus verdaderas necesidades. Al eliminar la causa de estrés, el animal mejora. Darle a nuestras mascotas la libertad de ser el animal que son, con sus instintos y su espacio, es tener compañeros más sanos física y mentalmente. La educación en este punto es clave, así que podemos leer y consultar a profesionales en salud y comportamiento, para detectar qué le puede estar causando estrés a nuestras mascotas, cómo el estrés afecta su salud y qué hacer para que todos podamos sufrir menos y disfrutar más.


8. PREVENCIÓN DE ACCIDENTES. Definitivamente no podemos controlarlo todo y los accidentes pasan. Lo que sí podemos hacer es tomar medidas para que pasen lo menos posible. Algunos ejemplos son: siempre tener agua a libre disposición, proveer a las mascotas de un buen refugio contra las inclemencias del tiempo, utilizar medios de contención para que no se puedan escapar, lanzar de alturas o ahogarse en una piscina, guardar en lugares seguros tóxicos como raticidas o chocolate, castrarlos para evitar escapes, peleas, atropellos, el uso de microchip y plaquitas para poder identificarlos en caso de extravío, sacarlos a pasear con collar y correa adecuados, mantener las uñas de los perros cortas para evitar fracturas y las de los gatos naturales para que puedan escalar y defenderse, los animales y los niños pequeños se deben educar y vigilar, en el carro utilizar trasportadoras y cinturones de seguridad, los propietarios de animales bravos o nerviosos siempre deben anunciarlo y ser capaces de controlarlos, para evitar torsiones gástricas los perros que comen o beben muy rápido se les debe ajustar el ritmo y minimizar la actividad física después de comer, para evitar el sobre calentamiento de los animales, éstos no se deben dejar sin supervision dentro de los carros ni tampoco se puede abusar del ejercicio especialmente en días calurosos, los perros pequeños no deberían tirarse de las camas y sofás, no alimentar a los animales comida peligrosa como huesos pequeños ni darles juguetes que se puedan tragar, y bueno, la lista puede continuar.


Prevenir es entonces muchísimo mejor y más económico que lamentar. El ahorro de prevenir no es sólo de dinero, sino que nos ahorramos el sufrimiento del animal y el rato amargo que los humanos podemos pasar cuando lo que puede salir mal, sucede. Siendo médicos y propietarios responsables, pongamos en practica un buen plan de medicina preventiva para minimizar los riesgos... y aprovechemos el tiempo y los recursos que sobran para pasarla bien!.










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